Un bosque que parece de otro planeta
El arrayán patagónico tiene corteza color canela, fría al tacto incluso en verano. Algunos ejemplares superan los 600 años de edad y 25 metros de altura.
Un sendero entablado de unos 800 metros protege el suelo y permite recorrerlo sin dañarlo. Caminar ahí adentro es entrar en un set de fantasía, solo que es bosque real.
La luz se filtra entre troncos retorcidos y el silencio es casi total. Es uno de esos lugares donde el paisaje parece diseñado, aunque lleva siglos creciendo sin intervención humana.
¿Disney estuvo acá?
Durante años se repitió que Walt Disney se inspiró en este bosque para Bambi (1942). Es un mito turístico encantador: no hay registro de que Disney haya visitado la Patagonia antes del estreno.
Pero entendés por qué nació el mito. La luz, los troncos retorcidos y la atmósfera silenciosa parecen dibujados. Si te contaran que acá se filmó una escena de cuento, lo creerías.
El bosque no necesita Disney para impresionar. Su rareza botánica y su accesibilidad lo convierten en una parada casi obligada para quien recorre el Nahuel Huapi.
Cómo llegar (y no quedarte atrapado)
Hay tres formas clásicas de llegar. Cada una tiene su ritmo y sus precauciones:
- Catamarán desde Villa La Angostura (Puerto Quetrihué): la opción más cómoda
- Navegación desde Bariloche combinada con Circuito Chico o excursión al bosque
- Sendero de 12 km por el istmo (ida y vuelta): solo si tenés tiempo y respetás horarios de Parques Nacionales
Si entrás caminando, comprá el pasaje de regreso en barco antes. El bosque engancha, el tiempo pasa rápido y el lago no perdona improvisación con horarios.