Tu Rincón Bariloche

La historia del Centro Cívico

Piedra volcánica, techos de pizarra y aires alpinos: el conjunto que convirtió un pueblo de madera en la postal que todos reconocen.

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Cuando se inauguró, en 1940, Bariloche tenía pocos miles de habitantes y casas de madera con tejuelas. El Centro Cívico le dio rostro europeo a un pueblo lacustre y se convirtió en el primer conjunto cívico agrupado del país. Hoy es imposible imaginar Bariloche sin esa plaza.

La visión de Exequiel Bustillo

Centro Cívico de Bariloche
El Centro Cívico de Bariloche, diseñado por Ernesto de Estrada.

Como presidente de Parques Nacionales, Exequiel Bustillo soñaba con una Patagonia turística de nivel internacional. No quería un pueblo cualquiera junto al lago: quería una ciudad con identidad, capaz de competir con los destinos alpinos de Europa.

El arquitecto Ernesto de Estrada diseñó el conjunto en forma de «U» alrededor de una plaza seca, con piedra volcánica, madera de ciprés y techos de pizarra. El mensaje era claro: Bariloche no imita Europa, pero dialoga con ella.

Fue una apuesta audaz para una ciudad chica. Pero funcionó: el Centro Cívico se volvió símbolo nacional y escenario de casi toda postal clásica de Bariloche.

Estilo alpino, manos locales

Unos 200 obreros levantaron el complejo en pocos años. Henrik Lunde, contratista danés, y José Luckman, picapedrero de origen alemán, aportaron el oficio centroeuropeo que todavía se siente al caminar la plaza.

Centro Cívico en construcción
El Centro Cívico en plena construcción, años 30.

Cada edificio cumplía una función concreta: municipalidad, biblioteca, correo, policía, aduana. El conjunto no era decoración: era la columna vertebral administrativa y cultural de una ciudad que empezaba a crecer con proyecto.

El reloj, Roca y el Museo de la Patagonia

Centro Cívico en 1940
Plaza del Centro Cívico poco después de su inauguración en 1940.

La torre municipal tiene un reloj que, al marcar las 12 y las 18, muestra figuras con escenas de la historia patagónica. Es uno de esos detalles que parecen decorativos hasta que los ves en vivo y entendés por qué la plaza tiene alma.

En la plaza está la estatua ecuestre del general Roca, obra de Emilio Sarniguet. Hoy conviven allí el Museo de la Patagonia, la biblioteca Sarmiento y la municipalidad.

Museo de la Patagonia
Museo de la Patagonia, en el Centro Cívico de Bariloche.

Cómo recorrerlo con otros ojos

La mayoría lo ve en cinco minutos entre compras. Pero si lo mirás con calma, el conjunto cuenta otra historia: la de un pueblo que decidió dejar de ser rincón de frontera y convertirse en ciudad con rostro propio.

  • Pará en la plaza seca y mirá el conjunto en «U»: pocos centros cívicos en Argentina tienen esta coherencia
  • Subí a la torre del reloj si está abierta, o esperá el mecanismo a las 12 o las 18
  • Entrá al Museo de la Patagonia y conectá lo arquitectónico con la historia regional
  • Caminá hasta Mitre y volvé de noche: la iluminación cambia por completo el ambiente

Es el lugar donde Bariloche dejó de ser pueblo de frontera y empezó a ser ciudad con proyecto.

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