Llegada a Bariloche
Después de trabajar como obrero en Buenos Aires, Meiling se mudó en 1930 a un pueblo pequeño junto al lago. Empezó a explorar la montaña con otros inmigrantes europeos que veían en la cordillera patagónica algo familiar y, al mismo tiempo, completamente nuevo.
Bariloche era entonces un pueblo chico, sin teleféricos ni escuelas de esquí de fama mundial. Pero tenía montañas enormes, lagos y una comunidad europea con ganas de escalar.
El club no fue solo un club: fue la columna vertebral del montañismo local, con reglas, rutas, refugios y una cultura de respeto por la montaña que sigue vigente.
Constructor de refugios
Meiling usó su oficio de carpintero y constructor para levantar refugios en la montaña, entre ellos el que hoy lleva su nombre en el Cerro Tronador, entre dos glaciares.
También levantó el Berghof en las laderas del Cerro Otto: «casa de montaña» en alemán. Primero se llamó Bergfreude («alegría de montaña») y fue su vivienda, taller de esquíes y núcleo de la escuela Tronador. Allí funcionó la primera fábrica de esquíes y el primer centro de esquí de Sudamérica.
No solo escalaba: construía, enseñaba esquí, fabricaba tablas y difundía una forma de entender la montaña como espacio de convivencia y respeto, no solo de conquista.
Una vida en la cumbre
Meiling realizó numerosas primeras ascensiones en la región y escaló el Tronador más de quince veces. A los 78 años hizo una ascensión y descenso en un solo día desde Pampa Linda, una hazaña que todavía suena imposible.
Fue guía, maestro de esquí, fabricante de tablas y uno de los primeros en difundir una conciencia de cuidado del entorno montañoso en la Patagonia.
Rastros que podés visitar
Incluso si no subís a un refugio, ver el Tronador desde Bariloche y saber quién fue Meiling cambia la forma de mirar la cordillera. Estos son los puntos clásicos:
- Club Andino Bariloche: institución que cofundó y que sigue siendo referencia
- Refugio Otto Meiling, en el Tronador, para quienes caminan jornadas largas
- Pampa Linda y senderos del Tronador: el escenario de sus ascensiones más famosas
Refugio Berghof: su casa en el Cerro Otto
A unos 7 km del Centro Cívico, en pleno Cerro Otto, podés visitar el Refugio Berghof. Fue la casa de montaña donde vivió Meiling y hoy pertenece al Club Andino Bariloche. Cuando falleció, en 1989, donó el predio al club: la vivienda original quedó como museo de montaña y el refugio sigue abierto de día para quienes quieren conocer ese rincón entre bosque de lengas y vista al Nahuel Huapi.
Llegás en auto por una picada desde Av. de los Pioneros, o subís en teleférico hasta la Confitería Giratoria (km 5 de Pioneros) y bajás por el camino vehicular hasta el cartel de entrada. También hay un sendero de unos 6 km (2 horas, 600 m de desnivel): es uno de los accesos más amables entre los refugios del club.
Además del museo, el complejo conserva la atmósfera alpina que Meiling imaginó: madera, chimenea y mesas con vista. En su taller fabricó esquíes cuando Bariloche todavía no era la capital del esquí sudamericano. Hoy el lugar combina historia viva con meriendas o almuerzos de montaña, según temporada y reserva.